Me gusta tomarme cada día y cada situación como un aprendizaje fantástico. Lejos de pensar que por sentirme bien hoy por hoy ya sé aquello que necesito, creo que es fundamental seguir creciendo y abriendo los ojos cada segundo.

Trabajarme a mí misma es una tarea que nunca termina para poder sentir quién soy, qué me gusta, qué no, y sobre todo para ser bien consciente de que la felicidad está en mí; como yo me tome y maneje mis situaciones será el punto de partida de miles de sensaciones que pueden ser buenas o malas según las guíe.

Reflexionando mucho creo que el haber encajado estas tres actitudes en mi han dado un giro radical a mi forma de vivir;

Tener súper presente lo que no quiero, incluso más que lo que quiero. A menudo pasan situaciones en el día a día que dejan claras qué cosas, actitudes, personalidades o situaciones no encajan con mi bienestar. Por ello es un error cuando lucho y pienso  más en mis objetivos, en aquello que deseo, sin tener bien claro que quizás si no doy más importancia a aquello que me resulta un problema no podré conseguir nada.

En mi experiencia, enfocarme mucho hacia algo concreto que anhelo es contraproducente. ¿A menudo caes en obsesionarte, pierdes oportunidades por que no son justo lo que tenías en mente y te quedas estancado en tu idealización de aquello que quieres aunque tampoco sabes si te hará sentir como crees?. Para mi lo mejor es siempre estar abierto a cambios en la vida teniendo presente aquello que ya conocemos y no nos resulta.

Concederme la libertad de alejarme de aquello que no me hace bien sin tener que culparme por ello. A menudo protegerse a uno mismo o alejarse de actitudes que uno ve o siente como negativas se cataloga de egoísta, evidentemente muy mal catalogado. Uno es el responsable de cuidarse, mimarse y rodearse de buenas vibras y de personas que le traten bien. Una cosa es comprender que todo el mundo fallamos o nos equivocamos y otra muy distinta es que existan malos modos o actitudes feas hacia uno y ser egoísta por no querer soportarlo.

Lo mejor: para mi sin duda el expresar o hacer ver lo que te está molestando y si no hay cambios que te hagan sentir mejor tendrás que recolocar esa persona o situación en un lugar donde no te haga daño, asumiendo que hay veces que la única solución es la distancia (al menos en este momento).

Reírme de mí misma. ¡Dramas no! Adiós a frases tipo “me pasa todo” o “no tengo suerte”. Evidentemente tengo como todos días o momentos fatales pero…¡me concedo un rato prudencial de desahogo, incluso victimista, y paso a la siguinte fase! Con la gente con la que realmente me siento tranquila y que soy yo misma, lo que más me gusta es hablar de nuestras cosas, compartir nuestros sentimientos pero también reírnos juntos de todo y de nosotros mismos.

¿No es verdad que cuando te ocurre algo que ves o es negativo has terminado con un enfado de narices con el mundo entero pagándolo con esa persona más cercana de tu entorno? y  ¿Crees que esto solucionará algo? Es normal que cuando ocurra algún imprevisto nos enfademos un poco pero no quedará más remedio que aceptar esa nueva situación o problema con cierto optimismo.

Reírse de uno mismo favorece a nuestra autoestima, hace que nos sintamos mejor ante los problemas e incluso facilitará empequeñecer esos problemas.

 

María Lagares

Antik new concept. El espacio de los nuevos creadores