Es el triunfo de la música con sentimiento. Porque la música no son fuegos artificiales. Vivimos en un mundo de música desechable, de música “fast-food” sin contenido.

Con estas palabras recibía Salvador Sobral su premio tras ser proclamado ganador de Eurovisión. Una canción compuesta por su hermana Luisa, “Amar pelos dois” que es la antítesis de lo que se suele destilar en este festival. Una canción intimista, sin adornos, bonita;en definitiva, música que sale del corazón.

Esta canción ha demostrado que para ganar un festival de música, lo único que hace falta es una buena canción.

Durante mi infancia seguía Eurovisión y comentaba en el colegio con los compañeros los resultados de las votaciones. Con el tiempo deje de seguir el festival porque musicalmente me parecía intragrable y no me merecía la pena perder una noche de sábado en algo que no me aportaba nada. Y últimamente volví a seguirlo, porque me hacía gracia reunirme con amigos para ver ese espectáculo frívolo y freak en que se ha convertido, donde la música había pasado a un tercer o incluso cuarto plano.

Este pasado sábado, Luisa y Salvador me dieron una bofetada de música cuando menos la esperaba. Y espero que se la hayan dado a toda Europa para que a partir de ahora Eurovisión sea realmente un festival de música.

 

Dr. jones