La homosexualidad en el cine: Otras cinematografías

Continuamos con el repaso a los títulos más representativos que han tratado el tema de la homosexualidad en el cine. Si en la primera ocasión se abordaba el acercamiento al tema en Hollywood, en esta ocasión destacaremos aquellas películas realizadas en otras partes del mundo y que también han aportado su granito de arena a la normalización del movimiento LGTB+.

LAS CORRIENTES CINEMATOGRÁFICAS EUROPEAS

Si bien la temática homosexual chocaba frontalmente con la moral imperante en el continente europeo, el acercamiento a esta materia siempre se abordó de forma más normalizada que en Hollywood.

Los diferentes movimientos cinematográficos surgidos en el Viejo Continente durante la segunda mitad del siglo XX permitieron la eclosión de cintas que giraban en torno a la homosexualidad. Así, por ejemplo, gracias a “El nuevo cine alemán”, surgió la figura de Rainer Werner Fassbinder, un cineasta cuyo cine ponía el énfasis en la relación dominación/sumisión dentro de una pareja para equiparar la explotación sexual con la opresión del capitalismo. Suyas son “Las amargas lágrimas de Petra von Kant” (1972) “La ley del más fuerte” o “Querelle”(1982).

La amargas lágrimas de Petra von Kant

Junto a Fassbinder, también es relevante la figura de Rosa von Praunheim, quien también empleaba el cine como arma política para denunciar la discriminación de la comunidad homosexual. Una de sus cintas más relevantes es “No es perverso ser homosexual. Perverso es el contexto” (1970).

El “Free Cinema” británico también aportó su granito de arena a la visualización del colectivo LGTB+ en el Reino Unido. Anteriormente, apenas se le hacía mención, y de manera muy velada, en títulos de Alfred Hitchcock o Kenneth MacPherson.

Entre los autores más representativos de esta corriente figura Tony Richardson, firmante de títulos como “Mirar atrás con ira” (1958), protagonizada por Richard Burton, o “Un sabor a miel” (1961).

Tras la despenalización de la homosexualidad en los años 60, se dispararon las cintas que abordaban el tema. “El asesinato de la hermana de George” (Robert Aldrich, 1968) o “Sebastiane” (1976), del polifacético artista Dereck Jarman, son sólo un par de ejemplos.

Un género también muy británico es el de la mezcla del cine homosexual y el social, con el que mostraba los problemas de la sufrida clase trabajadora. Los trabajos de Stephen Frears “Mi hermosa lavandería” (1985) y “Ábrete de orejas“ (1987), “Juego de lágrimas” (Neil Jordan, 1992), “Beautiful Thing” (1996) o, incluso “Billy Elliot” (Stephen Daldry, 2000), abordaban la homosexualidad de forma honesta y sin miramientos.

También el neorrealismo italiano contribuyó a la visibilidad del colectivo. Grandes maestros como Luchino Visconti, con obras tan representativas como “Rocco y sus hermanos”, “La caída de los dioses” o “Muerte en Venceica”, o Pier Polo Pasolini , con su “Teorema” (1968) o la polémica “La trilogía de la vida” (1971-1974), fueron cabeza de un movimiento que debía enfrentarse a muchos recelos sociales.

LA HOMOSEXUALIDAD EN EL CINE ESPAÑOL

La homosexualidad hizo aparición en el cine hecho en España tras el final de la dictadura franquista. Hasta entonces, la censura apenas permitía el tratamiento del tema de forma sucinta.

Algunas excepciones fueron “¡Harka!” (Carlos Arévalo, 1941) o el musical “Diferente” (Luís María Delgado, 1961), una cinta con una fuerte carga homoerótica que, sorprendentemente, pasó el corte de la estricta censura.

Las pocas películas que se atrevieron a mostrar el tema de la homosexualidad lo hacían de forma negativa o peyorativa, pero en los últimos años del régimen del dictador Franco, aparecen títulos tan importantes como “Mi querida señorita” ( Jaime de Armiñán, 1971), una de las pioneras en abordar el tema de la identidad de género.

Una vez establecida la democracia en España, desaparece el miedo en el más amplio significado de la palabra y se estrenan películas como “Cambio de sexo“( Vicente Aranda, 1977), o “Un hombre llamado Flor de Otoño” (Pedro Olea, 1978)

Uno de los autores más importantes de la cinematografía española es, sin duda, Pedro Almodóvar. Dotado de un particular estilo, se atrevió a tratar en sus películas, ya sea en tono de comedia o profundos melodramas, muchas de las cuestiones que hasta entonces se consideraban poco menos que un tabú. Suyas son “Laberinto de pasiones”, “Entre tinieblas”, “La ley del deseo” o “La mala educación”.

Con los años y la progresiva normalización del colectivo LGTB+, el cine aborda el tema con cada vez más naturalidad y sin prejuicios. “Más que amor, frenesí” (Menken, Albacete y Bardem, 1996), “Segunda piel” o “Cachorro” (Miguel Albadalejo, 2004), son algunos de los muchos ejemplos de este tipo de cine.

EL CINE LGBTB+ EN LATINOAMERICA

Las primeras muestras de este cine se dieron en la década de los 90, haciéndose un hueco entres los prejuicios sociales y estereotipos negativos.

Así, por ejemplo, en el cine argentino destacan “Adiós, Roberto” (Enrique Dawi, 1995), “Plata quemada” (Marcelo Piñeyro, 2000) o “Un año sin amor” (Anahí Berneri, 2005), la historia de un seropositivo sumido en una profunda depresión que se adentra en el mundo del sadomasoquismo como forma de encontrar el afecto de otros.

Por su parte, en Cuba, la cinta “Fresa y chocolate” supuso todo un revulsivo para la sociedad de una isla que poco a poco fue aceptando la realidad social del colectivo.

Fresa y chocolate

En México, los personajes LGTB+ siempre aparecían retratados de forma denigrante, pero a partir de los años 90, las cosas comenzaron a mejorar. Mientras que las primera cintas que abordaban el tema tiraban de estereotipos para provocar la risa fácil del público, con películas como “Modisto de señoras” (Eduardo Jiménez Pons, 1969) o “La primavera de los escorpiones” (Francisco del Villar,1971), los años evidenciaron una aproximación mucho más realista al tema de la homosexualidad, apareciendo con más frecuencia en todo tipo de géneros. Grandes ejemplos fueron las cintas “Danzón”, “El callejón de los milagros” o “Y tu mamá también” (Alfonso Cuarón, 2001)

EL CINE ASIÁTICO

Si bien son muchos los países asiáticos que han tratado en mayor o menor medida la homosexualidad en el cine, lo cierto es que las dos grandes potencias de la zona, China y Japón, son los que más films aportan.

El banquete de bodas

En China la homosexualidad se convirtió en un tema clandestino tras la creación de su República Popular. Afortunadamente, las férreas autoridades del país fueron normalizando la situación, lo que permitió que el cine reflejara la realidad de una parte de su sociedad.

Cintas como “Dos hermanas”, “Adiós a mi concubina” (Chen Kaige, 1993) , “El banquete de bodas” (Ang Lee, 1992) o “Happy Together (Wong Kar-Wai, 1997), la historia de dos gays hongkoneses en las calle de Buenos Aires que se llevó la Palma de Oro en el festival de Cannes, son muestras de es tímida pero imparable apertura.

Happy together

Mientras tanto, en Japón, la homosexualidad comenzó a hacer acto de presencia a partir de los años 70 y 80, con cintas tan celebradas como “El imperio de los sentidos” (1976) y “Feliz Navidad, Mr. Lawrence” (1983), ambas dirigidas por Nagisa Oshima, o “Beautiful Mistery” de Gengi Nakamura.

Estas son algunas pinceladas de los pequeños pasos que se están dando en el Séptimo Arte hacia una auténtica normalización que, aunque más cerca de ser una realidad, aún sigue siendo una quimera para muchas personas en el mundo.

Maximiliano J. Díaz.