La comunidad LGTB+ aún tiene mucho camino por recorrer antes de llegar a su plena normalización en la sociedad. Afortunadamente, hay sectores en los que ya comienzan a ser tratados con la dignidad y el respeto que merecen. Uno de ellos es el cine. Un arte en el que siempre han tenido una participación muy activa pero que se había empeñado en mostrarlos con una imagen muy alejada de la realidad.

Es momento de repasar el retrato de la homosexualidad en la Meca del Cine a lo largo de su historia.

ORÍGENES

La homosexualidad ha estado presente en el cine desde el principio de su historia. Desde sus inclusiones en trabajos experimentales de Thomas Edison hasta apariciones con intención cómica en gags humorísticos. En todos ellos, eso sí, se retrataba a los hombres homosexuales de forma estereotipada, exagerando el afeminamiento para que el público pudiera distinguirlos sin necesidad de palabras.

LA HOMOSEXUALIDAD EN LOS AÑOS 30

Los gays era retratados como personajes extremadamente amanerados, remilgados y estrafalariamente maquillados. Eran llamados “sissy” (“mariquita”, en inglés) y triunfaron por la hilaridad que despertaban entre los espectadores. Algunos clásicos como “La melodía de Broadway”, “Our Betters” o “La alegre divorciada”, incluían personajes de estas características.

Marlen Dietrich besa a otra mujer en

Sin embargo, mientras los hombres eran objeto de chistes y situaciones cómicas, la apariencia masculina de las mujeres era considerada atractiva por ambos sexos. Así, por ejemplo, en el film “Marruecos”, película de Josef von Sternberg del año 1930, Marlene Dietrich aparece vestida con un esmoquin en un club nocturno y es aplaudida por todos los asistentes cuando le da un beso en la boca a otra mujer.

EL CÓDIGO HAYS

Fue en esa década, la de los 30, cuando la presión de los sectores más conservadores de la sociedad logró que Hollywood estableciera el conocido Código Hays, un conjunto de normas cuyo objetivo era censurar todos los temas considerados indecentes. Entre ellos, como no, se encontraba la homosexualidad. En este periodo, la censura cambió diálogos, personajes o tramas y transformó la imagen cómica de gays y lesbianas en la del villano de turno.

De esta forma, en títulos tan destacados como “Rebeca” de Alfred Hitchcock o “Sin remisión”, de John Cromwell, las protagonistas eran mujeres lesbianas capaces de perseguir sus objetivos sin ningún escrúpulo. O en “La soga”, también del maestro Hitchcock, dos jóvenes estudiantes, unidos por una velada relación amorosa, asesinan a un compañero de estudios.

De todas maneras, el mundo del cine se las apañó como pudo para incluir referencias homosexuales en sus títulos. La escena entre Montgomery Clift y John Ireland en “Río rojo” (Howard Hawks, 1948) comparando sus pistolas y la puntería de éstas cuando disparan es una de las más reconocidas, así como el lesbianismo velado de las protagonistas de “Johnny Guitar” (Nicholas Ray, 1954), con un duelo interpretativo de altos vuelos entre Joan Crawford y Mercedes McCambridge.

Otros claros ejemplos de la sutil incorporación de personajes homosexuales a las grandes producciones son “Ben-Hur” (William Wyler, 1959), en la que es más que evidente la relación afectiva entre los dos protagonistas o la escena del baño de Lawrence Olivier y Tony Curtis en “Espartaco” (Stanley Kubrick, 1960) en la que hablan de sus preferencias por los caracoles o las ostras.

EL CINE INDEPENDIENTE

Y mientras la Meca del Cine escondía la realidad en un halo de misterio y segundas lecturas, el cine que se hacía fuera de la industria si se animaba a mostrar la homosexualidad sin juzgarla

Una de las primeras películas sobre travestismo fue la producción de serie B “Glen o Glenda” (1953), del ahora conocido director Ed Wood. Kenneth Anger fue otro de los realizadores que se atrevió a plasmar en su cine no sólo elementos de la cultura gay, sino que también cuestiones tan variopintas como las drogas y el ocultismo.

LOS AÑOS 60

En esta década, el código Hays comenzó a dejar de aplicarse progresivamente y eso propició que la mayoría de los temas hasta aquel entonces considerados tabú comenzasen a ser tratados en el cine. Incluido el de la homosexualidad, aunque, una vez más, mostrando una vertiente negativa. En esta ocasión, tanto gays como lesbianas eran protagonistas de una vida atormentada, destinada a sufrir un trágico final. Un ejemplo paradigmático lo constituye “La calumnia” (William Wyler, 1962) en la que el personaje interpretado por Shirley MacLaine se suicida al no poder soportar el tormento que significaba el haberse enamorado de su compañera de trabajo (Audrey Hepburn).

Nuevamente, los avances más significativos llegaron desde el cine que no se hacía en los grandes estudios. Rompiendo totalmente con lo establecido, el director Paul Morrissey rodó numerosas películas experimentales que trataban la homosexualidad y la transexualidad sin ningún tipo de reparo. Entre ellas destacan “Lonesome Cowboys” (1968), un western ambientado en un pueblo habitado únicamente por hombres o la trilogía “Flesh”, pioneras por mostrar el cuerpo masculino como objeto erótico.

LOS 70

En esta década, el movimiento LGTB+ empezó a dar sus primeros pasos y fruto de ello, el cine cambió su actitud hacia la homosexualidad. Uno de las cintas más representativas fue “Los chicos de la banda”, película de 1970 del director William Friedkin, que es recordada como uno de los primeros films de temática gay sin un final trágico. El musical “Cabaret” (Bob Fosse, 1972) dio un paso más al mostrar a su protagonista, un joven Michael York, como un gay sensato y sin sentimientos de culpa hacia su sexualidad.

De nuevo en el terreno de lo independiente, John Waters se convirtió en todo un referente gracias a sus comedias irreverentes. La homosexualidad o el travestismo están presentes en todas sus películas, muchas de las cuales fueron protagonizadas por la drag queen Divine. Su película más emblemática es “Pink Flamingos”, de 1972.

LOS 80

“A la caza”, otro film del realizador William Friedkin y con Al Pacino como protagonista, significó un punto de inflexión en el tratamiento de la homosexualidad en el cine. La cinta se centra en un asesino en serie que localizaba a sus víctimas en lugares de ambiente leather y volvía a mostrar a los gays de forma negativa. El cada vez más influyente colectivo LGTB+ se hartó de esa imagen errónea y estereotipada y organizó protestas masivas por varias ciudades norteamericanas con el objetivo de detener su distribución. Finalmente la película fue retirada de las pantallas y las manifestaciones sirvieron para que la industria del cine tomara conciencia del hartazgo de ese sector de la sociedad.

"A la caza" ofrecía una imagen negativa de la homosexualidad, lo que provocó encendidas protestas

A partir de este momento, Hollywood comenzó a producir películas que trataban con un mayor respeto a los homosexuales. Las pioneras en este nuevo inicio fueron “Su otro amor”, que retrataba una relación entre dos hombres y “Personal Best”, que giraba en torno al amor entre mujeres. Ambos títulos fueron rodados en 1982.

Otro título relevante de la época fue “El beso de la mujer pantera”, película de Héctor Babenco en la que William Hurt da vida a un gay acusado de seducir a un menor, que es utilizado para obtener información sobre su compañero de celda, un preso político interpretado por Raúl Julia. Por este rol, Hurt consiguió el Oscar.

LOS AÑOS 90

“Philadelphia” (Jonathan Demme, 1993) fue la segunda cinta de gran presupuesto y con actores famosos en abordar el tema del SIDA tras “And the Band Played On”, y también marcó un cambio en las películas de Hollywood a la hora de dar un enfoque más realista de los homosexuales. Sin embargo, el hecho de que los personajes de Tom Hanks y Antonio Banderas no intercambiaran muestras de afecto provocó el descontento entre algunos sectores.

En el ámbito independiente, la temática homosexual era cada vez más frecuente y dio origen a un movimiento cinematográfico llamado “New Queer Cinema”, en el que títulos como “Mala noche” o “Mi Idaho privado”, ambas de Gus Van Sant, “Poison” (Todd Haynes, 1991) o “Boys Don’t Cry” (Kimberly Pierce, 1999) representaban la difícil realidad del colectivo.

LA HOMOSEXUALIDAD EN EL CINE DEL SIGLO XXI

A partir de esa década, la progresiva normalización de la homosexualidad se va haciendo más y más patente en el cine de masas y sus cintas alcanzan una mayor repercusión.

“Brokeback Mountain”, de Ang Lee, “Transamerica”, del director Duncan Tucker,  “Milk” cinta del prolífico Gus Van Sant, basada en la biografía del político gay Harvey Milk, “Los chicos están bien”, de Lisa Cholodenko o “Carol”, de Todd Haynes no sólo triunfaron en el circuito de festivales, sino que llegaron a las puertas del Oscar. Unos premios tradicionalmente muy conservadores que, en su edición de 2017, otrogó por primera vez el Oscar a la mejor producción a una cinta de temática gay como es la poética “Moonlight”, de Barry Jenkins.

Todo un avance para una industria que hasta hacía bien poco ignoraba o maltrataba a un sector tan relevante de la sociedad.

Maximiliano J. Díaz