Lubitsch fue uno de los grandes referentes de la alta comedia, con una forma de hacer cine que creó escuela. Tal y como reconocía su amigo y colaborador Billy Wilder, por muchos años y esfuerzos empleados en copiar su conocido estilo, nadie lograba acercarse a él. ¿Quién era Lubitsch y en que consistía su tan emulado estilo?

LA BIOGRAFÍA DEL ARTISTA

Ernst Lubitsch nació en Berlín en 1892. Comenzó su carrera como actor teatral y su entrada en el cine se produjo en 1912, realizando tareas de atrezzista.

Ernst Lubitsch

Tardó muy poco en comenzar a realizar películas de diferentes metrajes que le permitieron perfeccionar su técnica. Y a partir de 1922, una vez asentado en los Estados Unidos, inició la etapa más brillante de su carrera, con la realización de algunas de sus mejores obras, que le consagraron como uno de los estandartes de la llamada “comedia refinada”.

EL TOQUE LUBITSCH

El conocido “toque Lubitsch” fue una de las claves por las que el director se convirtió en uno de los grandes maestros del cine. Un estilo de apariencia ligera pero con contenido moras y social. Argumentos elegantes, cargados de sutil ironía y sensualidad, en los que la insinuación se convertía en un elemento tan importante o más que aquello mostrado y con lo que se hacía partícipe al espectador.

La escena de “Ninotschka” en la que los agentes soviéticos sucumben a los encantos del alcohol capitalista es el ejemplo más claro de ese toque tan personal e intransferible.

FILMOGRAFÍA

Alo largo de su carrera, Lubitsch firmó alguna de las mejores comedias de la historia del Séptimo Arte. Ya en su etapa alemana despuntó con éxitos como “Los ojos de la momia”, “La princesa de las ostras”, “La muñeca” o “Samum”, donde tenía un pequeño papel.

Fotograma de "Ninotchka" de Ernst Lubitsch

Una vez establecido en La Meca del cine, extendió su brillante trayectoria con grandes clásicos como, “Divorciémonos”, “El abanico del Lady Windermer”, “El bazar de las sorpresas”, del que, muchos años después, se realizó un descafeinado remake “Tienes un email”, con Tom Hanks y Meg Ryan como protagonistas, “Ser o no ser”, la ya mencionada “Ninotchka”, recordada por ser el primer film en el que la habitualmente gélida Greta Garbo soltaba una sonora carcajada, o “El diablo dijo no”.

EL LEGADO

Como todo genio, su trabajo sirvió de inspiración para otros mucho autores que se sirvieron de su estilo para desarrollar un lenguaje propio.

Billy Wilder fue uno de los discípulos estrella del admirado cineasta. Trabajaron juntos en dos ocasiones, en “La octava mujer de Barba Azul” y Ninotchka”, cuando Wilder era un guionista que aún no había dado el salto a la dirección. A partir de ese momento, el mantra que le guió fue: “¿Cómo lo hubiera hecho Lubitsch?”. De las notables comedias firmadas por Wilder, las que más denotan la influencia del maestro son, probablementeSabrina” y “Ariane”, cintas con los imprescindibles romances enredados, mucha picardía e imprescindibles secundarios.

Fotograma de

Leo McCarey con “La pícara puritana”, Preston Sturges con “Las tres noches de Eva o el mismísimo William Wyler con su mítica Vacaciones en Roma“, escrita por Dalton Trumbo, también bebieron de las fuentes del director alemán.

Más recientemente, nombres como los de Woody Allen, la fallecida Nora Ephron o Harold Ramis, no dudaron en incorporar elementos esenciales del estilo Lubitsch a sus producciones.

El director nos dejó en 1947, sin poder ver estrenada su última realización, “La dama del armiño”, pero su legado ha permanecido imborrable para todos aquellos amantes del buen cine

Maximiliano J. Díaz