La obsesión de realizar secuelas de películas de éxito empezó a hacerse notoria durante los años 70, pero se convirtió en una epidemia a partir de los 80. En ocasiones, esa fiebre ha proporcionado agradables sorpresas (“El Padrino II”, “Superman 2” o “Toy Story 2”) pero también, ha sido la causante del estreno de films verdaderamente sonrojantes que acabaron con cualquier intento de crear una franquicia de éxito con ellas.

Dado que a día de hoy, el número de pésimas continuaciones se acerca casi a infinito, vamos a centrarnos en cinco de ellas que resultan particularmente curiosas.

EL EXORCISTA II: EL HEREJE

Tras el inconmensurable éxito de “El exorcista”, Warner ardía en deseos por rodar una continuación del film. Pero no fue hasta 1977, cuatro años después del estreno de la primera parte, cuando llegaba a los cines “El Exorcista II: El Hereje” una producción cargada de grandes estrellas como Richard Burton, Louise Fletcher o Linda Blair, repitiendo en el papel de una ya crecidita Regan.


Años después de los sucesos narrados en el primer film, la joven Regan se recupera con ayuda de la psiquiatra Gene Tuskin, junto a quien experimenta una revolucionario método de hipnosis compartida que le permitirá vivir los sueños y recuerdos de sus pacientes. Mientras tanto, el padre Lamont, un misionero con problemas de fe, recibe el encargo de investigar la muerte del padre Merrin, contactando para ello con Regan y su psiquiatra. Gracias al invento de la doctora, Lamont entrará en contacto con el yo onírico de Regan, todavía dominado por Pazuzu, el demonio del aire que la poseyó y contra el cual Merrin había combatido en África.

Tan enrevesado argumento provocó la indignación y la burla de los espectadores que se encontraron con una propuesta que poco o nada tenía que ver con la cinta de terror clásica, haciendo que su carrera en las carteleras tuviese unas patas muy cortas.

Aún así, varios años después de su calamitoso estreno, hubo ganas de estrenar un par de secuelas más… y hasta una precuela.

GREASE 2

Cuatro años después de que John Travolta y Olivia Newton-John arrasaran con el musical “Grease”, Paramount se frotaba las manos con la idea de que la continuación de la tan famosa película fuese la segunda de una colección de cuatro secuelas musicales. Pero el resultado comercial y crítico de “Grease 2” echó por tierra esos deseos.

Esta inefable segunda parte, protagonizada por una jovencísima Michelle Pfeiffer y el entonces ídolo adolescente Maxwell Caulfield, es tan aburrida que ni la belleza de los protagonistas fue capaz de salvar un producto carente de vida, plana y con una música situada a años luz de la original.

A pesar de todo, a principios de los años 2000 y con motivo del vigésimo quinto aniversario de la primera parte, se barajó la posibilidad de rodar una tercera entrega con los actores originales. Pero nadie mostró mucho interés en el proyecto y terminó por ser desechado.

STAYING ALIVE (LA FIEBRE CONTINÚA)

El regreso a las salas de cine de Tony Manero tras el fulgurante éxito de “Fiebre del sábado noche” debía convertirse en uno de los acontecimientos cinematográficos del año. Y lo cierto es que sí resultó ser toda una sensación, pero por sus malos resultados.

Seis años después de los eventos descritos en la primera entrega, volvemos a encontrarnos con Tony Manero viviendo en Manhattan y trabajando como instructor de danza y como camarero en un club de baile, mientras busca su gran oportunidad en alguna de las producciones de danza moderna de Broadway.

Quizá el planteamiento de la cinta no sea del todo errático, pero, sin duda, “Staying Alive” rompe totalmente con el estilo y la representación de una toda una época que significaba “Fiebre del sábado noche”.

El pobre Travolta, que andaba de capa caída tras unos cuantos sonados fracasos comerciales, se encomendó a Sylvester Stallone, quien co-escribió y dirigió ese curioso salto de la pista de baile al Music-Hall, que no alcanzó la altura prevista y se dio un enorme trompazo en taquilla.

LA MASCARA 2

“La máscara” arrasó las taquillas cuando se estrenó en 1994. El film supuso la consagración del histriónico Jim Carrey como estrella de cine y el descubrimiento de la bella Cameron Diaz. Inmediatamente, comenzaron los movimientos para realizar una secuela, pero ninguno de los participantes originales mostró mucho interés por el proyecto. Éste permaneció en el limbo hasta que, a un avispado productor, se le ocurrió la brillante idea de llevar a cabo la continuación del film sin contar con el reparto original y con el público infantil como objetivo prioritario.

El invento se rodó con un presupuesto mucho más bajo y un guion aún más pobre, que terminó por estrellarse de forma clamorosa en el boxoffice. De hecho, el resultado era tan bochornoso que, en algunos países, ni siquiera llegó a estrenarse en salas comerciales, yendo directamente a las estanterías de los videoclubes y haciendo inviable el rodaje de más secuelas.

UNA RUBIA MUY LEGAL 2

No es que “Una rubia muy legal” hubiese pasado a la historia del cine por su originalidad y brillantez, pero el personaje creado por la actriz Reese Witherspoon logró convertirse en una especie de icono kitsch que sedujo a buena parte de la platea.

Ese éxito parecía garantizar una buena taquilla con su continuación, pero ni el esfuerzo de la actriz por dignificar un film cuyo argumento no da ni para una comedia de media hora, hicieron que la nave se mantuviese a flote. “Una rubia muy legal 2” no es más que un triste intento de rentabilizar el éxito del personaje de Elle Woods, cuya gracia acaba con los títulos de crédito iniciales.

Pero al haber fans muy acérrimos aún dispuestos a  dejarse el dinero en taquilla por volver a ver a la señorita Woods, los rumores apuntan a que, en un futuro no muy lejano, podríamos tener más secuelas de esta saga.

INSTINTO BÁSICO 2: ADICCIÓN AL RIESGO

“Instinto básico” fue una de las sensaciones del año 1992. Un Thriller cargado de erotismo y con la imponente presencia de la bella Sharon Stone, que dejó para el recuerdo el cruce de piernas más famoso de la historia del cine.

Años después, y aprovechando, una vez más, la crisis profesional de la estrella, la fiebre por las secuelas facilitó la idea de una continuación del conocido thriller. El guion circulaba por los estudios sin que nadie quisiera llevarlo a cabo. De hecho, durante un tiempo, el director David Cronenberg estuvo vinculado al proyecto, pero terminó rechazándolo en favor de Michael Caton-Jones, un director incapaz de provocar el más mínimo interés por las desventuras londinenses de Catherine Tramell y su affair con el insulso David Morrissey, un actor que ni se esfuerza en intentar hacer olvidar la ausencia de Michael Douglas, el protagonista masculino del film original.

La cinta en sí es un auténtico desaguisado que no arregla ni la presencia de una grande como es la británica Charlotte Rampling.

Maximiliano J. Díaz

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