Comienza la época de calor y sol en la que la piel sufre más de lo habitual. Pero podemos ayudarla y mucho.

La clave básica para cuidar la piel en verano es protegerla del sol. Sí, todos con colorcito nos vemos más favorecidos pero si eso se traduce en manchas, sequedad, rojeces o cualquier alteración de la dermis lo mejor es protegernos de los rayos del sol. Por ello norma número 1; cuando vayas a la playa, a la piscina, a un picnic, a correr al aire libre o a practicar cualquier otra actividad bajo el sol no olvides usar un protector solar adecuado a tu tipo de piel.

Es importante evitar, en la medida de lo posible, la luz del sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, pues en ese horario los rayos son más fuertes. Usar sombreros para aumentar la protección en el rostro le hará un favor a la piel.

Y ahí va la norma número 2; hidrata tu piel cada día, pues las altas temperaturas, la piscina y el mar hacen que se reseque más de lo normal. Utiliza una buena crema hidratante para tu cuerpo y otra para el rostro, tu piel te lo agradecerá.

¿Cómo cuidar mi piel en casa? ¡Así de sencillo!

  • Lava la cara dos veces al día, al despertar y por la noche. Te hará mantener controlada la grasa y eliminarás las impurezas.
  • Exfolia tu piel una vez a la semana. De esta manera podrás reducir las células muertas y garantizar una tez más limpia, suave y cuidada.
  • Aplica una vez por semana una mascarilla natural que te permita limpiar, hidratar o controlar la presencia de grasa en tu rostro.
  • ¡Cuida tu alimentación! Come frutas y hortalizas frescas ricas en vitaminas y nutrientes. Ganarás en salud y hará que tu piel luzca más atractiva.
  • Y por supuesto, si ves algún cambio en tu piel (color, textura, lunares o manchas anormales) no dudes en consultar con tú médico de confianza.
  • ¿Y si me quemo con el sol? Evita la exposición al sol. Si la quemadura no es superficial hay que consultar al médico. 

 

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