Garden State (En España, “Algo en Común”, USA 2004 )

• Protagonistas: Zach Braff, Natalie Portman, Peter Sarsgaard
• Director: Zach Braff
• Guión: Zach Braff
• Duración: 109 min

Tras nueve años de ausencia, Andrew Lagerman vuelve al hogar familiar en New Jersey (el conocido como Garden State), con motivo del entierro de su madre. Esta visita, plagada de reencuentros con familiares y antiguos amigos, inevitablemente, le hace volver la vista atrás y recordar etapas pasadas.

Andrew lleva esos mismos nueve años tomando litio, recetado por su padre y psiquiatra, algo que lo tiene absolutamente paralizado y que además, nunca ha necesitado.

Nueve años durante los cuales ha vivido en Los Angeles, persiguiendo su sueño de dedicarse a la interpretación sin grandes resultados.

En esta visita, su vida se cruza con la de Sam (Natalie Portman), una joven llena de vitalidad y optimismo que poco a poco hace despertar a Andrew de su letargo.

La ópera prima de Zach Braff (guionista, director y protagonista del film) está cargada de situaciones surrealistas, personajes que deambulan entre la mediocridad y el friquismo, momentos de una maravillosa ternura y extrañas situaciones difíciles de explicar.

Lo que Braff nos cuenta no tiene nada de nuevo: chico conoce chica y chica rescata a chico. Lo que sí consigue es mostrarnos esta argumento, tan viejo como el cine, dotándolo de aires renovados a través de un potente imaginario visual, de personajes secundarios llenos de rarezas y de diálogos absurdos que hacen más creíble y compleja una historia que no deja de ser una mezcla de amor, melancolía por el tiempo pasado y crisis existencialista.

Andrew es uno de esos personajes que, desde el primer momento, despiertan ternura en el espectador. Un personaje que nada entre el fracaso y la parálisis vital, en una crisis sin duda marcada por el miedo a decir adiós de forma definitiva a una adolescencia marcada por una situación familiar difícil de encajar, para comenzar a madurar. Y que decir de Sam – adorable Natalie Portman – un personaje rebosante de energía, lleno de sutilezas y extravagancias que te cautivan desde el primer momento en pantalla y del que resulta imposible no enamorarse.

No hablamos para nada de una obra maestra, pero si de una de esas películas que te aportan un chute de felicidad, con unos protagonistas que te cautivan (como me ocurrió con “Lars and the Real Girl” de la que ya os he hablado) y que hacen que, a ratos, se te ponga el vello de punta al recordar algún momento de tu propia vida en el que también fuiste joven, perdido y en busca del camino a seguir.

Por último una mención especial a la magnifica BSO, Braff consigue meternos más en la historia con la elección de cada tema. Desde el inicio del film con “Don´t Panic” de Coldplay pasando por “In the waiting line” de Zero 7 hasta un tema de Simon and Garfunquel y mi favorita esta magnifica “Fair” de Remy Zero con la que me despido

Patricia Argüelles