Ayer domingo decidimos hacer frente al calor de septiembre con un postre recomendación de El Comidista,  por Ana Vega, cuyo propósito fue no usar el horno y sustituirlo por el frigorífico. ¿Un postre veraniego, fácil y resultón? Está claro; la Panna Cotta.

El nombre de esta receta italiana significa “nata cocida” y es similar a un flan cremoso o pudin que admite cualquier clase de sabor, ¿y que mejor en verano que el sabor a limón con un toque refrescante a hierbabuena?

Ingredientes (para 5 flaneras individuales)

500 ml de nata para montar
200 ml de leche
130 g de azúcar
25 g de hierbabuena
1 limón grande
4 hojas de gelatina

Preparación

  • Lavar la hierbabuena y separar las hojas (tirando los tallos). Picar las hojas  muy finamente echando ese picado en un cuenco junto al azúcar y la ralladura de limón. Frotar con la ayuda de las yemas de los dedos hasta que el azúcar adquiera un tono verde.
  • Calentar la nata y la leche en un cazo, añadiendo la mezla del cuenco y llevar a ebullición, removiendo de vez en cuando. Apagar el fuego en cuanto el contenido del cazo hierva.
  • Ablandar las hojas de gelatina dentro del zumo de limón y añadirlas a la nata aún caliente. Revolver hasta su completa disolución.
  • Añadir el zumo, mezclar bien.
  • Dejar que se entibie todo el preparado.
  • Engrasar los moldes con una servilleta de papel ligeramente untada de aceite.
  • Colar la nata, remover para que sea homogénea y repartirla en los moldes. Tapar con film y guardar en el frigo un mínimo de 8 horas.
  • Desmoldar o servir en una taza para no complicarte y…¡a disfrutar, en nuestro caso acompañado de una rica galleta!

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