Estoy segura que en tu vida has topado con más de una persona tóxica. Reconocer que una persona es tóxica es fácil. Las personas no tóxicas suelen acabar sin energía en compañía de los tóxicos, con desgana, apatía y hasta tristeza. Les provocan sensaciones y emociones negativas. Pero además, hay un montón de rasgos que seguro que ayudarán a ver con mayor claridad cada caso.

  • Provocan emociones negativas. Es la principal característica de estas personas.
  • Son “habladores negativos” no “hacedores”. En vez de hacer las cosas, hablan de porqué no hacerlas o de las dificultades que traerán. Pierden mucho tiempo en esto.
  • Son muy egoístas y manipulan para tratar de conseguir lo que desean. Y lo son especialmente con las personas más cercanas, aunque no tienen por qué comportarse igual con todos. Siempre se comportarán en función de lo que deseen conseguir.
  • Suelen ser muy manipuladores y sus relaciones con los demás muy absorbentes.
  • No intentan nada. La gente tóxica no inspira, ni siquiera intentan algo o se arriesgan a intentarlo. Se ponen excusas para todo.
  • Se quejan de todo ya que son especialmente negativos. Se centran en los problemas e impiden centrarte en las soluciones.
  • Se alegran cuando la gente se une a ellos y se quejan de las mismas cosas, disfrutan teniendo aliados y mostrándolos a los demás. Lo viven como una victoria.
  • Nunca hablan de cosas bonitas o positivas que les ocurren en sus vidas.Y les es difícil seguir conversaciones con los demás cuando hablan de cosas bonitas o felices.
  • Critican a los demás, implícita o explícitamente.
  • Creen que lo saben todo y en muchas ocasiones se sienten superiores a los demás. Todo el mundo está equivocado si no funciona como ellos consideran correcto.
  • Van de víctimas. Nada es su responsabilidad; los demás, lo que les pasó en el pasado o la suerte tienen la culpa de todo lo que les ocurre.
  • Son muy envidiosos. Cuando alguien consigue algo los critican, los envidian, son incapaces de reaccionar con normalidad felicitando a otra persona ante algo bonito o celebrar una buena noticia.
  • Si conocen algo que te molesta y quieren molestarte, lo repetirán. Y lo hacen de manera consciente.
  • Mienten mucho,  ya que nunca asumen nada de lo que hacen. En ocasiones usan sus mentiras para obtener beneficios.
  • Juzgan sin saber y sin pensar. Se basan en lo que oyen, lo que se imaginan o lo que inventan.
  • No tienen iniciativa propia, suelen hacer lo que la manada hace.

Todas esta actitudes tienen unas consecuencias en las personas que las sufren. Por ello, si tienes personas tóxicas cerca, ojo con….

  • Estrés. Una investigación reciente de la Universidad Friedrich Schiller de Alemania, demostró que la exposición a estímulos que provocan emociones negativas, las que provocan la gente tóxica, conlleva un estrés pronunciado en el cerebro.
  • La negatividad se contagia. Esto ocurre por la ley del “contagio emocional”. Por ello, si deseas una vida feliz y plena intenta estar siempre rodeado de gente que vea la vida de manera positiva y con entusiasmo, lejos del negativismo y el pesimismo que tanto caracteriza a estas personas.
  • Te van a guiar por el mal camino. Imagina que te estarás esforzando muchísimo por conseguir tus metas.Sin embargo, puede llegar el quejica y trata de estropear tus ilusiones o logros. No debes entrar en su juego. Para alejarte y establecer límites; usa el humor, alejarte físicamente, comunica que te gustaría un cambio de actitud o no respondas al juego y cambia de tema.
  • Controla tu “marco”. Cuando tu satisfacción y bienestar dependen de ti mismo, tienes el control de tu felicidad. La gente con inteligencia emocional se siente bien por lo que hacen y piensan, no por lo que hacen o dicen los demás. Su autoestima llega de su interior, no de lo que ocurre en el exterior y por ello son muy independientes.

¿Qué hacer ante personas tóxicas? Límites y distancia. No podrás hacer más. La solución está en su mano, el cambio ha de venir de ellos y no puedes parar o estropear tu vida por que ellos decidan no ver o no cambiar. Sean cuales sean las causas de su toxicidad, estas no son justificables.

El psiquiatra Viktor Frankl lo explicaba a partir de su experiencia en los campos de concentración nazi: afirmaba que a pesar de que los maltrataban físicamente, cada prisionero podía escoger su actitud ante la vida, que eso era lo único que no le podían robar.

Tu vida depende de tus elecciones y en ellas se incluye con qué tipo de personas te vas a relacionar. Las personas positivas, no conformistas, con grandes metas, no quejicas, activas y que buscan soluciones son las más convenientes.Si alguien tiene continuamente experiencias enriquecedoras con personas enriquecedoras tenderá a ir en esa dirección y no en la dirección de las personas negativas y tóxicas.

Vivamos con ilusión, esto no es un ensayo

¡Adiós, tóxico!

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