La comedia romántica es un género cinematográfico que, a pesar de que algunos lo consideren inferior a otros por la ligereza de sus argumentos, es muy apreciado por el gran público y ha sabido perdurar en el tiempo adaptándose a los inevitables cambios sociales.

EL ORIGEN

Su nacimiento podría remontarse a los textos romanticos de Shakespeare, en piezas como “Mucho ruido y pocas nueces” o “El sueño de una noche de verano”, pero dentro de la narrativa cinematográfica, la comedia romántica comenzó a despuntar a partir de los años 30 del siglo XX. Directores como Howard Hawks, Ernest Lubitch y Frank Capra, cada uno con su estilo, forjaron las bases del género.

LOS DIFERENTES TIPOS DE COMEDIAS ROMÁNTICAS

Desde un punto de vista técnico, podrían clasificarse en diferentes modelos de comedia:

Una de ellas son las comedias de noviazgo, en las que los protagonistas deben superar todo tipo de trabas para lograr el objetivo de terminar juntos

Otras son las comedias matrimoniales, que se fundamentan en los típicos conflictos de convivencia y que ponen a la pareja en una situación límite, pero que siempre concluye con una romántica reconciliación.

Las comedias juveniles, son las más recientes, puesto que comenzaron a realizarse, principalmente, a partir de los años 80. Estas películas se ven influenciadas por los aspectos sociales y los conflictos de inseguridad e inmadurez propios de la edad.

LAS “SCREWBALL COMEDIES”

Pero más allá de las ya mencionadas, existe otra vertiente de comedias que alcanzaron una enorme popularidad. Son las llamadas “Screwball Comedies” o “comedias locas y zigzagueantes”.

Films con un ritmo narrativo ágil, diálogos ingeniosos y satíricos, y que enfrentaban a hombres y mujeres con caracteres totalmente opuestos que, al final, terminaban por convertirse en la pareja ideal. Estos films solían tienen un tono irreverente y jugaban con los equívocos y las situaciones divertidamente absurdas.

LOS CLÁSICOS DEL GÉNERO

Podría decirse que el género se inició con el film “Un gran reportaje” (1931) del cual Howard Hawks realizó un remake titulado “Luna Nueva”, en 1940. A ella le siguieron otros grandísimos títulos como “Al servicio de las damas” o “Sucedió una noche”, comedia dirigida por Frank Capra y protagonizada por Clark Gable y Claudette Colbert. La cinta, a pesar de que ninguno de sus dos actores principales mostraron interés por participar en ella, fue un rotundo éxito que se vio refrendado por cinco premios Oscar. Además dejó para la posteridad la maravillosa escena en la que el personaje de Colbert enseña una pierna para lograr detener un coche mientras hacen auto-stop.

Otro imprescindible dentro de este género es “La fiera de mi niña”, cinta de 1938 dirigida también por Hawks y protagonizada por Cary Grant y Katherine Hepburn. La película es un torbellino de diálogos desenfrenados cargados de sátira, envueltos en un argumento de lo más rocambolesco que mezcla el amor entre un paleontólogo y una chica de buena familia con el esqueleto de un dinosaurio o un leopardo.

El repaso a este subgénero de la comedia quedaría incompleto sin mencionar a uno de los más importantes realizadores de la época, Ernst Lubitsch. Este alemán llegó a crear su propio estilo, el conocido como “El toque Libtsch”, que consistía en la insinuación y sugerencia de las acciones, envueltas en un aura de sofisticación y humor subversivo. Películas como “Ser o no ser”, ”El bazar de las sorpresas” o “Ninotchka”, ambas de 1939, son claros ejemplos de la maestría de este director.

EL FINAL DE UNA ETAPA

Las “screwball comedies” estuvieron vigente hasta los años cuarenta cuando, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, el género tuvo que adaptarse a las nuevas circunstancias sociales. las comedias empiezan a cambiar. Se hacen más comunes las comedias maritales y la figura femenina cobra mayor relevancia debido, en buena medida, a que eran ellas las que podían acudir a las salas mientras los hombres batallaban en la guerra.

A pesar del paso del tiempo y las circunstancias de cada momento, las “screwball comedies” mantienen a día de hoy toda su frescura e irreverencia que las han convertido en auténtico clásicos del cine.

Maximiliano J. Díaz

Guardar

Guardar